Claudia Sheinbaum, presidenta electa de México, ha revelado los detalles de su Plan Nacional de Prosperidad Compartida durante una reunión con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
Este plan, diseñado para impulsar el desarrollo económico del país, se centra en principios de Economía Moral y Austeridad Republicana, alineados con las políticas de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Uno de los puntos destacados de su propuesta es la garantía de estabilidad en los precios para los consumidores mexicanos.
Sheinbaum ha prometido que durante su administración no habrá incrementos significativos en el costo de la gasolina, la tarifa de luz ni el gas doméstico, asegurando que cualquier ajuste estará por debajo de la tasa de inflación.
Enfatizó la importancia de fortalecer la recaudación fiscal sin imponer nuevos impuestos, mediante la modernización y digitalización del Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Este enfoque incluirá estrategias para combatir la evasión fiscal, utilizando la inteligencia fiscal para regularizar a los contribuyentes y reducir la cartera vencida.
Además, como parte de su compromiso ambientalista, Sheinbaum anunció planes ambiciosos para la transición energética del país.
Se buscará reducir la dependencia de los combustibles fósiles mediante la promoción de energías renovables como plantas fotovoltaicas, eólicas, hidráulicas y geotérmicas.
También se implementarán programas para instalar paneles solares y calentadores solares en viviendas y comercios, con el objetivo de disminuir los costos de las tarifas eléctricas.
Desarrollo Regional y Relocalización Industrial
En su encuentro con empresarios, Sheinbaum detalló la creación del Consejo Nacional de Desarrollo Regional y Relocalización, liderado por la Secretaría de Economía bajo la dirección de Marcelo Ebrard.
Este consejo será fundamental para impulsar la industrialización en diferentes polos de desarrollo del país, como el Polo del Pacífico que incluye estados como Jalisco, Nayarit, Colima y Michoacán.
Estos esfuerzos estarán orientados a aprovechar el potencial del «nearshoring» facilitado por el T-MEC y fortalecer las cadenas productivas nacionales.
La estrategia también contempla la consolidación de megaobras de infraestructura, incluyendo carreteras, trenes de carga, trenes de pasajeros, puertos y aeropuertos, para mejorar la conectividad y facilitar el transporte de mercancías.
Compromiso con la Justicia y Seguridad
Otro pilar fundamental del plan de Sheinbaum es el fortalecimiento de la seguridad y la justicia en México, con énfasis en la consolidación de la Guardia Nacional, el incremento en la inteligencia y la investigación criminal, así como la coordinación efectiva entre policías y fiscalías.
En conclusión, el Plan Nacional de Prosperidad Compartida de Claudia Sheinbaum busca sentar las bases para un crecimiento económico sostenible y equitativo, con un enfoque en la responsabilidad fiscal, la transición energética y el desarrollo regional.
Su implementación dependerá de la colaboración entre el sector público, privado y la sociedad civil, destacando la importancia de la confianza y la unidad nacional para alcanzar estos objetivos.
