El Servicio de Administración Tributaria (SAT) aclaró que no existe un nuevo impuesto por depositar efectivo en el banco, pero sí se mantienen los mecanismos de control que pueden derivar en auditorías fiscales.
De acuerdo con la normativa vigente, los bancos deben reportar automáticamente al SAT cuando una persona acumula más de 15 mil pesos en depósitos en efectivo durante un mes. Este aviso incluye únicamente billetes y monedas ingresados a cuentas bancarias, sin considerar transferencias electrónicas como SPEI.
El sistema suma todos los depósitos realizados en distintas cuentas del mismo banco dentro del mes. Por ejemplo, si un contribuyente deposita 8 mil pesos en una cuenta y otros 8 mil en otra, el sistema detecta 16 mil pesos y activa el reporte.
Una vez recibido, el SAT cruza la información con las declaraciones fiscales del contribuyente. Si los depósitos no coinciden con los ingresos declarados, puede iniciar una revisión por discrepancia fiscal, sobre todo cuando el efectivo se recibe de forma recurrente sin respaldo formal.
La discrepancia fiscal ocurre cuando los gastos, pagos con tarjetas o depósitos bancarios superan los ingresos declarados. En esos casos, el SAT presume ingresos no reportados y puede exigir el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) sobre la diferencia, con tasas de hasta 35%, además de actualizaciones y sanciones.
Especialistas recomiendan:
- Mantener coherencia entre ingresos declarados y movimientos bancarios.
- Respaldar el origen del efectivo (ventas, préstamos, apoyos familiares documentados).
- Declarar ingresos recurrentes, incluso si provienen de actividades informales.
- Consultar a un contador si se reciben montos elevados en efectivo.
El SAT reiteró que el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) fue eliminado y no regresará en 2026. El depósito en sí no genera impuestos, pero no justificar su origen sí puede traer problemas fiscales.
