En Zapopan, los restos de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, fueron sepultados en un ataúd dorado, bajo fuerte seguridad, tras su abatimiento por fuerzas federales mexicanas.

El operativo militar del 22 de febrero desató violencia en 20 estados, con bloqueos, incendios y ataques contra la Guardia Nacional, generando caos nacional.

El Gobierno de Claudia Sheinbaum aseguró haber controlado los brotes, pero analistas advierten que la calma es frágil y podría transformarse en nuevos episodios violentos.

David Saucedo, experto en seguridad, señaló que el CJNG ya cuenta con relevo interno, conformado por líderes regionales que toman decisiones estratégicas tras la muerte.

Entre ellos destacan Juan Carlos Valencia González, “03”; Ricardo Ruiz Velasco, “Doble R”; Audias Flores Silva, “El Jardinero”; y Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”.

El académico Juan Carlos Montero considera que la organización está debilitada y podría fragmentarse en varias células, generando disputas internas por el control territorial.

La violenta reacción inicial del CJNG habría sido protocolaria, mostrando fuerza con bloqueos y atentados, pero sin atacar deliberadamente a la sociedad civil mexicana.

La cercanía del Mundial de Fútbol 2026 preocupa a especialistas, quienes advierten que la concentración de seguridad en sedes mundialistas dejará vulnerables otras regiones.

Saucedo advierte que la estrategia de abatir líderes criminales puede empujar a los grupos hacia actos de barbarie, como ocurrió en Colombia durante los noventa.

Aunque la opinión pública celebró el operativo, la crítica apunta a que la política de fuerza letal podría tener efectos contraproducentes en la violencia organizada.

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