El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que viajará a China en cinco o seis semanas, tras posponer su visita por la guerra en Irán.

Trump aseguró que mantiene una relación de trabajo “muy buena” con Pekín, aunque condicionó la visita a la cooperación china en desbloquear el estrecho de Ormuz.

El mandatario pidió a China un aplazamiento inicial de un mes, pero ahora argumenta que debe permanecer en Estados Unidos por la crisis en Medio Oriente.

Pekín respondió que “tomaba nota” de las aclaraciones y seguirá en contacto con Washington para coordinar los preparativos de la visita oficial.

El objetivo del viaje es reunirse con Xi Jinping y buscar una salida duradera a la guerra comercial entre las dos mayores potencias mundiales.

Sin embargo, el conflicto en Medio Oriente ha alterado la agenda y tensado la relación bilateral, especialmente por el papel de China como consumidor de petróleo iraní.

Trump declaró que Pekín “debería agradecer” la ofensiva israelí-estadounidense, presentada como garantía de seguridad futura para el mundo, pese a las críticas internacionales.

Ambas naciones sostuvieron intercambios recientes sobre comercio e inversiones, mientras la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales los aranceles impuestos por el gobierno de Trump.

China celebró esa decisión y advirtió que tomará medidas para defender sus intereses legítimos, reforzando su postura contra tarifas unilaterales.

La crítica apunta a que el viaje de Trump busca equilibrar la presión militar en Medio Oriente con la necesidad de recomponer la relación económica con China.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *