La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que la eventual revocación de mandato pueda convertirse en campaña política de Morena, subrayando que corresponde exclusivamente a la ciudadanía.
Explicó que el Ejecutivo no promueve este mecanismo, pues su activación depende de solicitud ciudadana, aunque defendió realizarlo concurrente con elecciones para reducir costos logísticos.
Sheinbaum recordó que la figura fue impulsada por Andrés Manuel López Obrador como instrumento de democracia participativa para decidir la continuidad de un mandatario.
Ante cuestionamientos sobre beneficios partidistas, respondió que esa interpretación es política, insistiendo en que la finalidad es evaluar el desempeño presidencial mediante voto ciudadano.
La presidenta sostuvo que, en caso de realizarse, estaría impedida de hacer campaña por cualquier partido, incluido Morena, aunque sí podría informar sobre el ejercicio.
Consideró absurdo que la persona sujeta al proceso no pueda mencionar su existencia, pues informar es distinto a promover partidos políticos.
Sheinbaum enfatizó que hablar de revocación no fortalece automáticamente a Morena, ya que la decisión final depende de la evaluación ciudadana sobre su gobierno.
La crítica apunta a que la postura busca blindar el ejercicio de democracia participativa frente a acusaciones de uso político, reforzando la narrativa de legitimidad.
El debate refleja tensiones entre costos logísticos, neutralidad institucional y percepción pública, elementos clave para consolidar la revocación como herramienta democrática en México.
