Los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra la Media Luna Roja iraní, varios hospitales y la radio y televisión estatal en Teherán han desatado una ola de indignación internacional. Según la Media Luna Roja, las explosiones alcanzaron directamente el “edificio de la paz” de la organización y hospitales como Khatam al Anbia, Behzisti, Motahari y Gandhi, dejando escenas de caos con incubadoras trasladadas en medio de escombros.
La ofensiva, denunciada por medios oficiales iraníes como Tasnim, Fars y Mizan, habría dejado más de 200 muertos y 750 heridos hasta el sábado, incluidos pacientes, personal médico y civiles. Las imágenes difundidas muestran daños severos en fachadas y equipos hospitalarios, lo que refuerza la percepción de que los ataques no se limitaron a objetivos militares.
La Media Luna Roja pidió al Comité Internacional de la Cruz Roja condenar explícitamente los bombardeos contra centros humanitarios, educativos y deportivos, subrayando que se trata de violaciones graves al derecho internacional humanitario.
Además, la sede de la radio y televisión pública iraní fue atacada en dos ocasiones, interrumpiendo las transmisiones y dejando a la población sin acceso a información oficial en medio de la crisis.
El saldo de víctimas se amplió con la muerte de 43 agentes de seguridad en Mehran, cerca de la frontera con Irak, y con la tragedia en la escuela primaria Shajar-e-Tayyaba de Minab, donde se recuperaron los cuerpos de 180 alumnos y profesores.
La crítica internacional apunta a que estos ataques, al golpear hospitales y escuelas, cruzan una línea que agrava el conflicto y socava cualquier narrativa de “objetivos estratégicos”. La ofensiva no solo golpea la infraestructura, sino también la confianza en que los principios humanitarios puedan ser respetados en medio de la guerra.
