Irán intensificó sus ataques contra objetivos estadounidenses en el Golfo Pérsico, mientras Israel y Estados Unidos bombardearon Teherán, dejando casi 800 civiles muertos desde el sábado.

Teherán disparó decenas de misiles balísticos contra territorio israelí, aunque la mayoría fueron interceptados, informó el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, prófugo de la Corte Penal Internacional.

Once personas murieron en Israel desde el inicio del conflicto bélico, reportaron fuentes sanitarias, mientras instalaciones militares y ministeriales fueron alcanzadas por misiles iraníes.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que entre los objetivos atacados estuvieron el cuartel general del ejército israelí y el ministerio de Guerra en Cesarea.

Las Fuerzas de Defensa de Israel bombardearon una presunta instalación nuclear secreta en Teherán y objetivos de Hezbollah en Líbano, tras ordenar evacuaciones en más de 80 aldeas.

Hezbollah respondió con cohetes contra los Altos del Golán ocupados y la base naval de Haifa, aumentando la tensión regional y la percepción de guerra prolongada.

El ejército israelí afirmó haber destruido un complejo subterráneo secreto en Teherán, donde supuestamente científicos iraníes trabajaban en el desarrollo de capacidades nucleares, sin presentar pruebas verificables.

Drones iraníes alcanzaron la embajada estadounidense en Arabia Saudita, golpeando presuntamente una estación de la CIA, lo que representó una victoria simbólica para la república islámica.

Los ataques paralizaron el estrecho de Ormuz, dejaron miles de viajeros varados y dispararon el precio del crudo, generando alarma en países petroleros del Golfo.

La Media Luna Roja informó que más de 780 civiles murieron en Irán, incluidas 160 niñas en Minab, mientras Estados Unidos reconoció seis bajas militares.

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